Enviar un archivo a la papelera o formatear un disco no elimina los datos: solo los oculta. Recuperarlos después suele ser más fácil de lo que parece.
Cuando “eliminas” un archivo, el sistema solo marca ese espacio como disponible. Los datos permanecen accesibles con herramientas de recuperación hasta que algo los sobrescribe, algo que puede no llegar a ocurrir.
Antes de dar de baja un equipo, aplica un borrado que sobrescriba el disco varias veces o, si el dispositivo no volverá a usarse, procede a su destrucción física.
Un documento sensible puede tener copias olvidadas en varios sitios: el escritorio, el correo enviado, una carpeta de descargas o una memoria USB.
Borrar un archivo en la nube no siempre es inmediato ni definitivo: muchos servicios lo conservan temporalmente en una papelera propia.
Además, configura el bloqueo automático por inactividad a 2-3 minutos como red de seguridad ante los olvidos.
💡 Regla de oro
Antes de levantarte de tu puesto, hazte una pregunta: "¿qué vería alguien que se sentara aquí ahora mismo?" Si la respuesta te incomoda, es el momento de aplicar esta guía.