Dos hábitos simples que reducen drásticamente la exposición de información sensible en tu puesto de trabajo, en la oficina o en casa.
Es el compromiso de no dejar información visible o accesible cuando no estás en tu puesto: documentos en papel, notas con contraseñas, USB, o la sesión de tu ordenador abierta. Aplica tanto en la oficina como en el teletrabajo.
No es una cuestión de orden estético — es una medida de seguridad con el mismo peso que un antivirus o un cortafuegos.
Bloquea el equipo cada vez que te levantes, aunque sea “solo un momento”. Es el gesto más rápido y más olvidado.
Además, configura el bloqueo automático por inactividad a 2-3 minutos como red de seguridad ante los olvidos.
💡 Regla de oro
Antes de levantarte de tu puesto, hazte una pregunta: "¿qué vería alguien que se sentara aquí ahora mismo?" Si la respuesta te incomoda, es el momento de aplicar esta guía.